Sidewalk Labs (Google) sigue nuestros movimientos allá donde vayamos con la idea de vender esos datos a gobiernos y empresas

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Sidewalk Labs (Google) sigue nuestros movimientos allá donde vayamos con la idea de vender esos datos a gobiernos y empresas

El problema es cómo conseguir esa información, pero los responsables del conglomerado al que pertenece Google parecen tener la solución. Una subsidiaria de Alphabet (matriz de Google) llamada Sidewalk Labs recolecta esa información, la anonimiza (o lo intenta, y aquí hay un problema), y la vende a todo tipo de organismos. ¿Cómo la recolecta? Nadie lo sabe exactamente, pero tu móvil es la clave.

La revolución móvil compromete nuestra privacidad

El CEO de Sidewalk Labs, Nick Bowden, presentaba en abril de 2018 su programa estrella: Replica. Calificaba a este servicio como “la herramienta de planificación urbana de nueva generación”, y explicaba cómo (recolectar y) desidentificar datos de ubicación puede dar respuesta a preguntas clave sobre la forma de plantear por ejemplo los servicios de transporte público en una ciudad.

Replica

Sobre el papel el servicio parece fantástico para este tipo de aplicaciones. Saber dónde se mueven los ciudadanos y cómo lo hacen (andando, en coche, en qué transporte público, etc) es una información crucial para plantear soluciones de movilidad, pero el problema es cómo consigue esa información con la que trabaja.

Los responsables de Sidewalk Labs cuentan con unos términos de privacidad (PDF) en la que se explica cómo se recolecta es a información, pero en dichos términos hablan sobre todo de cómo recolectan información de forma directa cuando usas “nuestros sitios web”. No tiene mucho sentido que esa información de uso de su web sirva para demasiado, y ahí es donde entra un pequeño párrafo:

Información que recolectamos de otras fuentes: también podemos obtener información de otras fuentes y combinarla con la información que recolectamos bajo esta Política de Privacidad.

Ya está. Eso es todo lo que dicen de la forma en la que recolectan esos otros datos que, suponemos, son los que realmente dan vida a este servicio, porque son los que proporcionan esa localización y ese transporte que hemos usado para llegar a esa localización.

De eso no dicen nada, aunque sí especifican cómo comparten esa información con sus afiliados y con empresas que “cumplan las leyes y regulación aplicables”, por ejemplo. En ese punto aclaran que también pueden compartir “información agregada o desidentificada”, y hay también mención a cómo permiten que otros les proporcionen información “como tu IP, navegador, páginas vistas, enlaces en los que haces click”.

Movil

Lo más curioso de todo es que en ningún momento parecen hablar de lo que más les importa para su función. Recolectar esas estadísticas de nuestro uso del navegador es algo trivial, pero si proporcionan esos servicios de planificación urbana, ¿por qué no hablan de que lo que realmente recolectan es nuestra ubicación? ¿Por qué no especifican nada de esto en ningún momento en esa Política de Privacidad?

Eso es precisamente lo que sí explican al hablar de Replica. “Hay muchas aplicaciones y empresas que recolectan datos sobre tu historial de ubicación y los patrones de transporte a través de tu smartphone”, indican en esa presentación.

Esos son los datos con los que trabajan, y además indican que “comenzamos con datos que ya han sido desidentificados”, aunque aseguran que “no estamos interesados en el movimiento de las personas de forma individual, estamos interesados en el movimiento colectivo en un lugar determinado”. ¿Es eso suficiente para dejarnos tranquilos?

Una amenaza (más) a nuestros movimientos

El problema, como revelan en The Information, es que hay demasiados precedentes que indican que esa información teóricamente anonimizada podría ser utilizada para identificar los movimientos de una persona en particular.

Uno pensaría que no puede hacerse: una empresa como Sidewalk Labs le vende información de movimientos colectivos de un lugar a otro dentro de (por ejemplo) Madrid al Ayuntamiento para que éste planifique sus horarios de transporte público.

Hasta ahí todo muy bien, pero es que esos datos acaban en manos de otras agencias o usuarios independientes que pueden hacer seguimiento de particulares. Lo demostraron en Motherboard, donde por 300 dólares un “cazarecompensas” logró localizar un teléfono específico gracias a ese conjunto de datos teóricamente anonimizado y desindentificado.

La prestigiosa Nature también publicó un estudio científico al respecto y demostró cómo personas podían ser re-identificadas a partir de datos teóricamente anónimos usando tan solo cuatro puntos geográficos en los que habían estado en cierto momento. Asociar esos puntos con la información disponible bastó para identificar a una persona concreta, lo que pone en tela de juicio esos mecanismos que estas empresas usan para anonimizar y desidentificar esos datos que recolectan.

AppsEn una investigación reciente fue posible seguir los movimientos de una persona gracias a la información que recolectaban aplicaciones como The Weather Channel. Fuente: The New York Times.

Incluso Google que el seguimiento de nuestra ubicación es constante: la empresa admitió que desactivar el GPS no sirve de mucho ya que el rastreo de nuestra ubicación se sigue realizando con diversas aplicaciones aunque desactivemos esa opción en nuestro móvil, como descubrió Associated Press el verano pasado.

Todas esas aplicaciones que recolectan nuestra información y nuestra ubicación a menudo no dejan claro que lo están haciendo o que lo hacen con propósitos distintos a los que nosotros pensamos. En The New York Times descubrieron hace semanas cómo docenas de aplicaciones como The Weather Channel recolectan esos datos de forma constante, hasta 14.000 veces al día, para luego venderlos o usarlos sin informar claramente a los usuarios.

¿Quién compra esos datos? Pues parece que Sidewalk Labs es candidata en este ámbito, porque como indican en su Política de Privacidad, esa “información que recolectamos de otras fuentes” podría provenir precisamente de herramientas como esas que tenemos en nuestro móvil y que aunque nos proporcionan ciertos servicios en el día a día lo hacen sin que sepamos que están recolectando más y más información sin que nos enteremos.

Brenda McPhail, directora de la Asociación Candiense de Libertades Civiles lo dejaba claro al hablar del impacto de ese programa en un controvertido proyecto en Toronto: “Replica es el ejemplo perfecto del capitalismo de la vigilancia, aprovechándose de información recolectada sobre nosotros a medida que usamos productos que se han convertido en parte de nuestras vidas”. Como ella apuntaba, deberíamos empezar a preguntarnos si vamos a continuar dejando que estos modelos de negocio prosperen y “exploten nuestra información sin un consentimiento claro“.

Fuente: xataka.com

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