¿Para qué sirven los superordenadores? Descubre nueve usos que la ciencia les da

Centro de datos de Microsoft en Chicago.

Recrear el Big Bang, comprender los terremotos, probar armas nucleares, predecir huracanes o construir cerebros artificiales

Los superordenadores son uno de los factores más importantes en los avances científicos y tecnológicos de la última década. Cuestan millones de euros. Ocupan habitaciones enteras. Tienen miles de procesadores y son capaces de realizar miles de billones de cálculos por segundo.

Se han utilizado para investigaciones toda índole. Desde cálculos sobre la aerodinámica de los coches de Fórmula 1 hasta investigaciones acerca del origen del universo. Los nueve usos más curiosos los recoge el portal especializado Live Sicence en 9 Super-Cool Uses for Supercomputers:

Recrear el Big Bang: gracias a los superordenadores se han hecho diferentes simulaciones de la formación de una galaxia o de una estrella. El objetivo es simular la formación del universo.

Comprender los terremotos: los superordenadores permiten realizar mapas en tres dimensiones de la tierra y ver como exactamente se produce una ola de terremotos. Además se pueden utilizar para descubrir yacimientos de petróleo.

Resolver el misterio de la evolución: uno de los mayores misterios de la ciencia es el plegamiento de las proteínas en el que se encuentra la calve de la evolución humana. Un superordenador de IBM llamado Blue Gene está trabajando en su solución.

Trazar el mapa de la circulación sanguínea: se calcula que el cuerpo humano tiene entre 100.000 y 160.000 kilómetros de venas, arterias y capilares. Uno de los objetivos de un ordenador muy potente utilizado por la Brown University es descubrir como circula exactamente la sangre.

Analizar el virus de la gripe porcina y encontrar un antídoto: cuando surgió la pandemia del virus H1N1 un superordenador permitió analizarlo y descubrir de forma rápida la manera de pararlo.

Probar armas nucleares: desde 1992 Estados Unidos no prueba armas nucleares de forma real. Sin embargo, sí lo hace en simulaciones gracias a superordenadores. IBM está fabricando un nuevo llamado Sequoia que tendrá listo en 2012.

Predecir la aparición de huracanes: los huracanes pueden ser especialmente violentos en el sureste de EEUU. Para evitar desastres como el de Katrina el Estado norteamericano invierte millones de dólares en superordenadores capaces de predecir cuando aparecen estos fenómenos.

Predecir el cambio climático: como en casos ya mencionados, estas potentes máquinas se utilizan para simular los efectos del cambio climático a corto, medio y largo plazo.

Construir cerebros artificiales: cuando esté listo, el ordenador Sequoia de IBM podrá realizar cálculos en un día que ni 120 mil millones de personas serían capaces de hacer en 50 años. Sin embargo, por ahora no se ha conseguido simular ni de cerca un cerebro humano.

Fuente: periodistadigital.com

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